Un día, desperté de ese sueño que creía que era la vida, me di cuenta de que nada era como lo había pintado, no todo era de color de rosa. Pero aun así, no todo tiene porque ser malo, si, lo sé, cada uno tiene sus problemas y los afronta como puede, pero yo he cambiado, ya nada me afecta, aprendí que nada es mas importante que mi felicidad, empece a crear una coraza que me protege de todo mal, y ahora si puedo decir que vivo en mi mundo de color de rosa, donde nada me afecta, y poco me importa las cosas, y es que al fin y al cabo, mi felicidad, depende de esos pequeños detalles.




